Calandria de tolvañeras  Núm 10 / noviembre de 1986

 

Poemas y dibujos de Arnoldo González

 

Albureando (desde algún lugar de Tacubaya con los Camisas Negras)

 

La vecindá es tan laberinto como la vecindá

Ahí los lavaderos

                                   los tendidos

/ El barrio ni se diga /

Con los vatos guaraleando bajo la sombra

Maldicientes

                        borrachos

                                               pendencieros

aventureros en el desamor

los vatitos!

Caras de lepes rasguñados

por el vicio a destiempo

Boca

Grito de botella rugiendo bajos fondos

Los vatitos son los vatos!

 

Adolescencia deslavada

Coraje desdentado

Vagancia sin papeles

La tira les pulula

por no decir les pela

(Tampoco he de decir

su pelo trasquilado)

Brincan y saltan

fronteras de miseria

con la blasfemia en diestra

y la punta en siniestra

De dónde viene la pedrada?

Vale madres!

Madreados a los 17

todos somos  unos hijos de la puta madre

pordioseros del destino

Pero yo el Vato

soy Camisa Negra

y qué!

Permiso yo no pido para estar aquí

 

 

 

 

 

 

De la sábana que envuelve y el huracán que desviste

 

Y puñalada fue,

beso de mujer,

y por la espalda.

Me tasajeo de tanto a tanto

y dentadura ensueño yo la llamo.

Irónica feliz que me ha tatuado.

Límpida, vaporosa se extiende!

Hace sudar los huesos

y tiritar los vellos.

Ha cegado mis ojos

el luminoso blanco de su sábana.

Quiero gritar!

Un alarido negro de palabras,

visiones desveladas,

un nocturno indiferente de la muerte.

Y sin estrella que me alumbre.

Hundirme en tu ciénega.

 

Y si me dices senos,

pezones, yo me aloco y en mis labios

rosado llama un beso y me conjuga.

Media luna arabesca del embriago.

Pequeño poema que se evade sedentario.

Así yo caigo!

Escurridizo y fiel al infortunio

abrasador destos hervores,

de fiebre y de tragedia cotidiana.

Cómplice de a dos filos

a la vuelta de la esquina.

El chamuco me tienta,

me doblega en su ignominia,

me aísla en humoso recoveco

de soledad hastiada y libros

en amasiato con termitas.

Tormenta que desliza!

Sobre el muro de marchitos pétalos

mayos y ayeres que aún persisten

pues dejan caer su alado vaho

en la ruda ceniza destos suelos.

Con el tiempo aquejando en el riñón!

Mira que lleva lumbre,

mira que no se apaga,

qué blasfemia tan abrupta!

Todo un improperio en su labio ríe

y no se calla.

Qué no le riñe al viejo?

Qué pedo no le apesta al joven?

Qué inframundo nos revienta en el cogote?

 

 

Lenguona

de rumores viperinos

 

Mañosa

de cuerpo estremecido

 

Cogelona

de piesecitos tiernos

 

Vellosa

de acariciante savia

 

Maldiciente culona  panochera

Qué más puedo decirte?

 Ahhh!

 

 

A Alicia

 

Caes de tarde

y noviembre te llamas extraviada

en el hollín de la nostalgia

Pulverizas el humus de mi ensueño

diente de león que expande

sobre mi aluvión su risa

Sábana cobijando

poemas olvidados y aún en blanco

Rocíos que me nacen tras la axila

corriendo en arroyitos de cadencia tenue

 

Me ahogo

sobre no sé qué revuelta deste tiempo

que en azul gris revelara una mañana

tintineando en su diente

para comparecer

como un beso rasgado

como flor siempreviva sobre el viento

 

 

 

 

Soy drogadicto de tu cuerpo candente

Chicharra sobre el labio que me quemas

Y me dejas sin aire a cada beso

O sorbete soez que me deja prendido

Al grasiento sabor de tus resinas

 

 

 

Con Artaud divagando en mi silencio

 

Niñito patatús de tus meninges

Ahogado estremecedor de tus sudores calosfríos

Antonin!

Viejo cacareante

Labios negros

Opio-guturación

Ojeroso estertor nocturno lacerante

Escenografía de la tortuosa

Revelación sobre tus sienes

Caballera llovizna de chanates

Meditación que revienta su humus

En el asilo de las inquietudes

En el exilio de la divinidad

Segregando el sopor parasitario

Que taladra la médula

Que te hierve los sesos

Secreción Padre Madre

Levitas con tus pasos mi silencio

Danzas en el negro sol

De tus deslumbres negros

Deslizas tu bastón de magia

Das vida a tus cuatro madres

Te coronan

Te lanzas desenfreno en el estrado

Jicuri Jicuri

Peyotl  Peyote

Abismas tus barrancas

Cualquiera que en ti se hunda

Respirará de tus ahogos espasmo

De tu puritano despertar

En el vaivén de la soledad

Temblorina y euforia de tus gritos

Ensoñación opiácea verborreante

Sacra eyaculación

No te queda camisa de mil varas

Alarde!   Alarde!

Van Gogh detrás de ti sopla a tu oreja

 

Y corres corres

Nómada te desvelas en el azul del día

De tu frente

Muerte descuidada en su infortunio

Sonoro girasol

Rehilete luz marcándote los vientos

Que de por sí ya eléctricos

Beso rasguño te acarician las sienes

Delirar militante de los días

En que huyeron los soles con sus guerras

Con sus agostos tan sin primaveras

Con tu México polvaredas ya lejos

Con tu Anaïs Nin ya tan reñida

Con tus matrimonios perecederos

En tardes sin espera

Y sin respiro desta vida

Tan alada y tan sin vuelo de regreso

Tan adentro cometa revuelcas tu universo

Porque único es y sin palabra

Guturación que estalla ignominiosa de los mundos

Puede decir que se ha comido el sol

Para saber del fuego

Deste fuego que a todos nos envuelve y representa

 

Sereno sol en la tragedia

Que bajo el brazo de tu peste y tu gangrena

Canto nos llama y nos desmiente

Desbordamiento grito que nos quiebra

Dolor que paraliza

Que se allega a la tumba de los sueños

A la que besa fríos olvidos

De marejada eléctrica anestesia

De tus injurias hondas

Recovecos del disturbio

Tan gutural tan improperio y sin excusas

Estigma del desprecio

Por toditito aquello que te enferma

Que te pone en la rabia

A ti que eres el mismísimo hastío

Con tu luz con tu infierno

Llamarada en los aires de mi asilo