Calandria de Tolvañeras #12  México. D.F.  diciembre de 1988

 

Poemas de Eduardo Guzmán Chávez

 

 

El otoño saquea las hojas de los árboles

para desnudar los pájaros

para imitarlos brevemente

y para que mucho después de muertas

griten a la menor provocación de tu pisada

 

Yo me volví sordo en los bosques de Toronto

A mí me borraron los oídos esos cementerios de maple

 

 

 

Hundo los dedos en lo profundo

de mi humano bolsillo desdinerado

y saco

–como por arte pero sin magia

con pasión–

abundantes puñados de aroma del alma mía

que aspiras y te fortifican

 

 

Telegrama en el lomo del huracán Genoveva

 

En desesperado soliloquio nocturno dictome el alma:

Haz al azar breve verso a Yolanda

y móntalo en Genoveva que al Cabo va.

 

Con inmensidad azul de jacaranda

frescura jaranera y fuerza caoba

mi ser te ama.

 

 

Leyendo a Alejandra Pizarnik

 

Amagos de anegar la sed con lirios

Cuánto parecido con tus bugambilias

también desesperadas

también a fragmentos

harapo de pétalo de bugambilia

tramando la respiración

Que no se nos vaya Yolanda

La belleza animal: la niña de tus ojos

Yo también dependo de los juegos de antes

Una caminata larga es un ciruelo sacudido

por un par de brazos ebrios

Ciertos márgenes de néctar en la corola del nenúfar

maniobran los colores de la mariposa

Las imágenes de los ancestros de la libélula

fijados por una pica en el tapizado bello de un ciprés

El alcornoque presta su oquedad como guarida

a los animales más desesperados

que se conocen por cómo

tallan sus orejas en la tierra y en los troncos

por cómo

cascan su garganta haciendo cántaros

con la corteza de los pantanos

por cómo pasean su mirada entre los

símbolos pasajeros

que se van formando en la corriente de los ríos

por cómo cavan

por cómo insacian y se despellejan

antes de seguir su caminata

una caminata larga

Una caminata larga es la rúbrica de los desesperados

 

 

 

 

Para Maite

 

las muchachas masoquistas dicen que soy puto

una verga de bien

la fortuna de los instintos arremangada

de mi pulso no nació nunca la ira contra ellas

no tatué moretones en torno de sus ojos

de ningún latigazo dibujé rieles de sangre en sus espaldas

jamás aré sus dorsos con las navajas que me regalaban

como pordioseras-al-revés

dicen que soy puto

una sexualidad instalada

no las hinqué sobre los cirios

ni les peiné el umbral de sus vaginas con vidrios de

loción y de xibeca

dicen ellas que me rajé

dicen ellas que soy puto y pegan pasquines con mi perfil

afuerita de los bares donde andábamos

no les oriné de aguarrás el rostro

después de haberlo abofeteado

no sacudí la dentadura

ni floree el hocico de ninguna pedinche de dolor

pero me hundía

se me iba la dote del pellejo

ví crecer una parte de mi piel como una manzana

con hartas ansias de pudrirse

se me iba lo heredado de mis otros años

lo sangre a sangre ganado

la risa me privaba de sus tierras

y perdí también los favores del olor que emana

del roce tierno de dos cuerpos

los instintos prendidos por la pura pólvora de la

naturalidad se me olvidaban

el éxtasis de antes me pedía la vida

y mercurio se volvía en mis puños luego

se me iba el amor

el amor

y no sé nunca he sabido cómo carajos definirlo

pero se me iba

cada vez más era forastero de la sensación de amar

y créemelo

aún no entiendo cómo este atardecer rojísimo

cómo la cabellera desordenada de los plataneros

cómo tus besos

cómo nomás el sencillo calor de tus besos

y lo que sabes de los amaneceres

me han devuelto a esto tan hermoso

 

 

 

Comunicados del mercado del Born

 

 

I. El violinazo de una jeringa en el tendido de venas

 

Ayer hinqué a la muerte en las venas de mi bíceps

Me dio un diluvio de sirenas policiacas

y tu cabellera huyéndome

Me dio la casta imagen de las ciruelas que incendian

tus mejillas

–llené mis párpados y seguías ardiendo

Me dio los mapas de mi cuerpo

con las zonas ganadas por la contra

Me dio la sed

Me llenó de purulencias las ideas

y luego me enseñó la risa

de sus muertos favoritos

Pintó su firma debajo de mis ojos

Me sentí la pura piel de un dinosaurio

un celofán de actos funestos

Me sentí una bestia ambigua abrigando un bisne

Me sentí como este mercado ocupado a veces

por los negociantes

Me sentí indefenso y con ganas de pasar mi lengua

por la lepra de una jovencita de ojos amarillos

por el pozo amargo de su voz

Sentí las ganas desesperadas de lamer

el fémur del alma de alguien

Grité pero el grito de la guadaña me ganaba

el silbido de una hélice de guadañas

La muerte me dio su canto

el calibre negro de su canto

y me vine para acá

 

II. Bailan los adornos en el cuero

 

Nuestras ropas parchadas y tatuadas de deseo

Tinta ensayando en lo raído

Imágenes ruidosísimas movidas por la cumbia de las noches

 

Una lengua rotulada por la pus de la ciudad

Una silueta venerada por la raíz del sexo

Un corazón desmoronado y secándose el sudor

El alma inacabada de un blusista

Una butifarra con el anular a los mirones

Tinta que dibuja el tallo de la marihuana y

 

Venas asomando más allá de nuestros cuerpos

Tinta al azar en la carretera de las mangas

Estoperoles que erizan pirineos o

Malas iniciales de los que ya trampearon con su música

Estoperoles delineando gestos en el cuero baratísimo de las cazadoras

Bailan los adornos en el cuero

En el cuero inclina por una vez sus labios dolorosos la rabia

A trompicones la rabia

La rabia y la ambigüedad zurcida de nuestra mala ropa.

 

III. Tanatos te hace un verso

                                                                                              Para Hila Schürholz

 

1)

el morro de la muerte apareciendo como pasma

como pájaro de la justicia peinándonos

como un helicóptero que libara áticos de un valle de chabolas

bajándonos del tren por no pagar

reduciendo a rayuela vigilada nuestras áreas

a redadas nuestros cielos

tramando rejas en todo lo que toca

al talego todo lo que baile

endilgándonos numeritos DNIgrantes

granel de hábitos patriotas

y porrazos abiertos a la sangre luego

abrigándonos de bien con moho

el lápiz labial de moho en la boca de tanatos te hace un verso:

mañana te labrará futuro tanatos en la mili

en los teclados informáticos olvidarás las pajas

los revolcones en la playa con tu nena

la aparición inútil de tantos colores en tu afán

ahorrarás la piel y palparás su dato

un asalariado de datos serás

el aparato tragaperras de ti mismo y te llevarás tu tercio

y a los 30 tus arrugas se reirán de la lava de tus 17

el bien

el moho

el ser

la raíz

un tiesto de moho instalado bien serás

y echarás raíz

capullo

 

2)

amiguísimos en esta autonomía azules y marrones

azules y marrones fichando hasta la mueca de la náusea en la mirada

la mirada de los 17 años es de lava

y se ducha en alcohol

y en los paisajes de la carretera

y en los de la piel

la mirada de los 17 tiene náuseas de la pasma

 

3)

la ley de unas ostias para cantar

la luz de la ley taladra tus pupilas para que hables

los topos de la pasma escarban nuestras noches para que no soñemos

 

4)

que dónde escondimos el mogollón

nos despelotan

nos esculcan los instintos otra vez a ostias

nuestra inclinación a los delitos

la espiral del adn para hurgar si somos herederos

para sofocar el árbol gamberro de la genealogía nuestra

 

 

5)

los topos de la pasma escarban nuestras noches para que no soñemos

 

6)

nuestra melodía ladra recio los colores

 

                                                                                  (Barcelona/ 1986)

 

 

 

Un huracán colgado en las cuerdas de tender ropa

 

                                                                                                          Para mi padre

 

Como también tú y yo,

en otros tiempos

mi cuerpo y mi alma se dejaron plantados

y cada quién rasgó su aire:

música parca de vencidos,

canícula linchada por

el sueño de papel pautado

Ahuehuete de silencios.

 

Venía como torcido de otros precipicios

Vendimiaba dentaduras gastadas,

restos de ademanes conocidos,

y el pandeo de los iluminados,

el puto pandeo de los iluminados

y emociones inéditas

–pero muertas–

Vendimiaba entonces la panza de los containers

los containers eructan

y su aliento es la crónica del día,

las Últimas Noticias en caló

y con albures sacados del odio

y la burla

de todo lo que ya no es sexo.

 

Pedí fiado a mi cantinero

algunos tentempiés de 40 grados

para llegar a ver,

 

para ser un hincha

de mi robada base

–imposible, según los datos del mago Septién–

o de mi nueva caída.

 

Inteligencia de una velocidad ya sin nervios

Audacia de un sprint sin entrenar

 

 

Nos rociarán de wissard las espaldas

 

Si tuviera paciencia

y más manejo de Flaubert

y más soltura en los detalles,

les aplicaría

“La Decimonónica”.

 

En los horarios de la media tarde,

en la zozobra de los arcoiris,

en las avergonzadas metidas del

Sol-trágame-tierra;

la verdad es que a cualquier hora:

sólo se trata de que te veas vendiéndoles

lo erguido de tu columna por una cuota cortísima

de vino y patatas;

de que resanes sus caricaturas de búnquer;

de que te metas como zapato de un número menos en el mármol.

Hijos del mármol pulidito,

hijos de 7 a 2 y media y prou,

de las medias tintas,

de galerías preciados

y de pases a la filmoteca:

“esa nueva pequeña asalariada

de sus sueños hipócritas”

2-3 horas como con una puta

y una brigada de cácaros en el aseo de sus cielos

de fresas,

Gangas de la exactitud.

Hijos del aburrimiento acelerado:

delirium-tremens al revés:

y no es silencio,

no es siquiera la real gana de callarme porque ya no puedo;

es la esencia,

la exquisita sanidad de los productos naturales

marcando límites;

hijos de las expectativas de hace 19 años,

de su pinche madre

y de aerosoles  Wissard:

“rocíese hacia arriba y hacia el centro de

la habitación apestada”.

Cuando salgas, rociarán de Wissard

las huellas indignadas y los excusados.

 

                                                                                              Para mi jefecita linda

afuerita de mi casa

las gaviotas se tienden a tomar apuntes

de la fuga del sol

bajan a teclear en los tejados vocean

luego sus imágenes que

no comprendo

y regresan a los techos del mar

 

lazarillas en el driblin del aire

lunares nerviosísimos

abigeas dignas de lo albino de la luna

y del atún y las sardinas de los marineros

arranque y picada

pura travesura

 

después de haber venido

–acaso a vomitar–

a barcelona

las gaviotas retornan a la picaresca difícil

de los mares abiertos